VIVIR EN / VIVIR ENTRE: Reflexiones  a partir de la lectura de “Vivir entre lenguas” de Sylvia Molloy.

por Verónica Denmonveronicadenmon@hotmail.com

VIVIR EN VIVIR ENTRE 1“El lenguaje es la casa del ser y la morada de la esencia del hombre”

Martin Heidegger

 

“Todos pertenecemos al mundo, y si una patria tengo es la lengua. La lengua tiene muchas patrias: la infancia, la familia, todo lo que va haciendo al individuo . Para un poeta y escritor, es lo único que puede habitar”

Juan Gelman

VIVIR EN                                                                                                             

Los seres humanos somos seres lingüísticos. El lenguaje, esa capacidad de expresar pensamientos y sentimientos por medio de la palabra, nos constituye.

Esta facultad abstracta y general de la especie, se plasma en manifestaciones concretas: cada comunidad desarrolla su propia lengua para comunicarse.

Cada lengua organiza de un modo particular la experiencia, modelando en sus hablantes una cierta visión de mundo, un marco de interpretación posible.

La forma en que pensamos parece influir en nuestra lengua. Al mismo tiempo, nuestra lengua parece influir en el modo en que pensamos. La manera en que concebimos el espacio, el tiempo, las caracterizaciones de los objetos, las relaciones con los otros, estarían impregnadas por esta vinculación.

En un experimento realizado con imágenes, la psicóloga cognitiva Lera Boroditsky les solicitó a los participantes, aislados unos de otros, que presentaran las tarjetas en el “orden temporal correcto”.  Los hablantes de inglés colocaron las imágenes de izquierda a derecha. Los de hebreo, de derecha a izquierda, claramente influidos por su patrón alfabético. Los Kuuk Thaayorre, una comunidad aborigen del Norte de Australia, de Este a Oeste: lo hicieron en términos cardinales, mientras que los otros lo efectuaron en base a la posición relativa del observador.

Una lengua es la base de la configuración y de la expresión de una cultura, sosteniendo una función esencial en la construcción de la identidad.

Aún en un contexto plurilingüe, cada individuo “habita” una lengua en particular, que aprende por lo general de modo natural en su entorno más íntimo: es la denominada “lengua materna” o “lengua primera” (suponiendo que es la que ocupa ese orden en el proceso de adquisición).

 

“Como un documento de identidad, la lengua que hablamos y el modo en que la                                                     hablamos revela algo de nosotros mismos”

Louis-Jean Calvet      

 La lengua identitaria responde a la necesidad humana de vinculación, de pertenencia, de creación de sentido, de búsqueda de un valor existencial.

La lengua materna se afirma como el espacio más próximo, cálido y familiar, donde uno se siente a gusto, seguro, como en casa. Uno  vive en la lengua.

 

¿VIVIR EN? ¿VIVIR ENTRE?

  vivir en vivir entre 2“-¿En qué lengua piensa usted?

  -Cuando estoy en Grecia pienso en griego. Cuando escribo en francés pienso en francés. No sabría decirle qué lengua adoptaría si debiera permanecer mucho tiempo en una isla desierta”

                     Vassilis Alexakis, “Las palabras extranjeras”

 

 

 

¿Qué sucede con las personas que hablan dos o más lenguas desde su más tierna infancia? 

¿Cómo procesan la experiencia de habitar simultáneamente varias casas?

Esa es la pregunta que parecería hacerse la escritora y ensayista argentina Sylvia Molloy en su entrañable libro “Vivir entre lenguas”.

La autora elige abordar la cuestión no desde las alturas generalizadoras de la teoría, sino desde la intensa intimidad de su mundo privado.

Los materiales con los que elabora el texto son recuerdos personales, anécdotas, sueños significativos, intercalados con reflexiones sobre el uso de las lenguas, y con relatos sobre episodios de la vida de escritores que vivieron “entre lenguas”: Jules Supervielle, George Steiner, Elias Canetti, Guillermo Hudson.

Declarándose trilingüe “para simplificar”, Molloy muestra en el relato que la incorporación de las lenguas no fue simultánea ni equivalente.

Desde muy pequeña hablaba español con la madre, inglés con el padre (y la familia paterna), y una mezcla de ambos con su hermana, cuando nadie las oía, para no ser “regañadas”.

El aprendizaje del francés vino después, como recuperación de la lengua ancestral de sus abuelos maternos, quienes no se lo habían transmitido a su madre, condenándola a padecer el monolingüismo, como “una especie de enfermedad incurable”.

En el transcurso de su infancia, cada una de estas lenguas ocupaba un territorio, un espacio distinto, y estaba coloreada de “afectividades diversas”. En el colegio bilingüe al que concurría, se hablaba inglés por la mañana (con prohibición de hablar español bajo amenaza de expulsión) y español por la tarde. Los “chistes verdes” y las  “partes” que aludían a la sexualidad se nombraban en español.

Esta sensación de disociación es retomada en el texto en repetidas oportunidades.

“¿Cuál será la lengua de mi senilidad?”, se pregunta la autora. ¿En qué idioma habla el bilingüe a sus animales domésticos? ¿En qué lengua se despierta? Cuando un bilingüe habla ¿(se) traduce? ¿Desde cuál de los dos idiomas se reconoce la extranjería?

Ínfimos pero reveladores detalles de la cotidianeidad del que navega entre lenguas, que invitan al lector a imaginar nuevos interrogantes: ¿En qué lengua el bilingüe juega, piensa, se enoja? ¿En qué lengua canta bajo la ducha? ¿En qué lengua hace el amor?

El sujeto bilingüe (o plurilingüe) es prisionero de un vaivén perpetuo, en el que la mezcla es moneda corriente. Cuando habla,”switchea”, intercala palabras de un idioma en otro: “pero no quiero gastar tanto, it´s quite expensive, che” (Molloy p.19).

El switching fluye, se da sin esfuerzo ni reglas. A veces uno emplea una palabra de su/s otra/s lengua/s porque se le aparece más rápido, otras veces porque representa mejor o de un modo más condensado la idea que se quiere transmitir.

Pero este ir y venir no se configuraría aleatoriamente. Para la escritora “quiérase o no siempre se es bilingüe desde una lengua, aquella en la que uno se aposenta primero, siquiera provisoriamente, aquella en la que uno se reconoce”(Molloy,p.23).

Esa lengua funciona como una suerte de” punto de apoyo”.

La elección de un idioma implica la ausencia del otro (o de los otros). Pero el idioma ausente, según la autora, “percude”, “infecta”, “contamina” al otro. Hace sentir su presencia como una sombra, como un fantasma, como un “eco” desconcertante.

El lector bilingüe a menudo se desvía, cambia de carril sin advertirlo. Molloy ve al costado de una ruta de Estados Unidos, lugar donde vive hace varias décadas, un cartel que dice “HAY”(heno). Y cuenta que su primera reacción es leerlo en español (hay: verbo haber), con lo cual se pregunta “¿qué es lo que hay?”. Y se responde, con  humor: “HAY HAY” (hay heno).

La escritora argentina establece una clara diferencia entre el “derroche bilingüe” de la clase ilustrada, de la que ella forma parte, y el sufrimiento de los “pobres de la lengua”, de los migrantes que viven entre “un idioma propio postergado” y otro idioma que “no logran dominar del todo” (Molloy, p. 56).

Mientras los cosmopolitas, los ciudadanos del mundo emprenden con destreza y elegancia “vuelos lingüísticos directos”, los carentes de privilegio enfrentan vuelos lingüísticos “con humillantes” y múltiples escalas (Molloy, p.56, 57).

VIVIR ENTRE

vivir en vivir entre 3“Paradójicamente, el que habla/escribe en más de un idioma, es decir, el que tiene más de una casa de la lengua, escribe siempre a la intemperie”

Silvia Molloy, Página 12, reportaje 15/02/2011

No somos del todo de aquí ni del todo de allá. Algunas de las expresiones que solíamos usar, al volver a hablar con compatriotas, resultan extrañas, como detenidas en el tiempo. No habitamos exclusivamente una lengua ni la otra, aunque tomemos una como punto de apoyo.
Ir y venir de una lengua a otra, de una cultura a otra, puede causarnos un sentimiento de desconcierto.Silvia Molloy, Página 12, reportaje 15/02/2011

Tzvetan Todorov, lingüista de origen búlgaro radicado en Francia, describe en “El hombre desplazado” este tironeo:

“Así, vivo en un espacio singular, a la vez afuera y adentro: como extranjero en “mi casa”(en Sofía) y como en mi casa en el extranjero(en París)”

VIVIR ENTRE genera la constitución de un espacio intermedio, un “entre dos” (Zerdalia Dahoun).

Es un espacio híbrido, ambiguo, abierto, donde no siempre es fácil distinguir los límites, las fronteras.

En medio de esta indefinición, uno puede errar en búsqueda de su destino, como Ulises en “La Odisea”, o trabajar para tratar de integrar las múltiples piezas del rompecabezas identitario.

VIVIR ENTRE nos confronta a dos fenómenos contrapuestos, que son como las dos caras de una misma moneda. Por un lado,  puede traer confusión: “para el bilingüe, la complicación es la vida misma” (Molloy, p.42). Por el otro, amplitud de mirada, libertad, oportunidad de reinventarse.

Sylvia Molloy finaliza su texto con una pregunta: “Después de todo, en qué lengua soy?”

Pregunta que, sin buscarlo, se responde ella misma en una entrevista:” Creo que soy entre“.

 

BIBLIOGRAFÍA

-ALEXAKIS, Vassilis : Las palabras extranjeras- Buenos Aires: Del Estante Editorial,2006.

BORODITSKY, Lera: “How does our language shape the way we think” https://edge.org/conversation/how-does-our-language-shape-the-way-we-think

 -CALVET, Louis-Jean: “Identidades y plurilingüismo “

http://campus-oei.org/tres_espacios/icoloquio9.htm

DAHOUN, Zerdalia: “L’entre- deux: une métaphore pour penser la différence culturelle » en Différence culturelle et souffrances de l’identité-Paris :Dunod, 2005.

-ECHEVERRÍA, Rafael: Ontología del lenguaje- Buenos Aires: Granica, 2011.

-MOLLOY, Sylvia: Vivir entre lenguas-Buenos Aires: Eterna Cadencia Editora, 2016.

-TODOROV, Tzvetan: El hombre desplazado-  Buenos Aires: Taurus, 2008

Ser Refugiado.

refugiados sirios

Las autoridades de la República Argentina han acordado con la Unión Europea recibir 3000 refugiados sirios con la intención de aliviar el padecimiento que miles de personas están atravesando en la actualidad durante la presente crisis humanitaria.

Benedetta Berti y Evelien Borgman  han elaborado para el canal de internet TED Education, el documental “¿Qué significa ser un refugiado?

La idea es ayudarnos entre todos a sintonizar con el dolor y empatizar con la esperanza necesaria para recibir a personas que están experimentando una terrible situación.

¿Estamos listos?  ¿Qué recursos necesitamos?

¿Nos ayudas a compartirlo para multiplicar el efecto de estas preguntas y generar las mejores respuestas posibles?

Post Editado: Sugerencia – A partir del minuto 4:14 se empieza a hacer difícil escuchar en inglés y leer en español (porque el sonido original del documental incorpora algo  que parece un teléfono que suena y que perturba la lectura de los subtítulos y la comprensión del mensaje al mismo tiempo, también parecería que los subtítulos empezaran a pasar más rápido, por lo cuál tal vez te convenga:  1) poner en mute, para ver las imágenes y leer los subtítulos sin el audio en inglés, 2) servirte del botón de pausa para leer a tu ritmo los subtítulos.  Es al final del video que se menciona cómo con frecuencia los estados y ciudadanos que reciben refugiados NO están a la altura de la responsabilidad que requiere esta frágil y delicada situación vital. Por eso es importante llegar con la lectura hasta el final.

El compromiso adquirido por la República Argentina es un desafío de gran envergadura. Esperemos estar a la altura de lo que todas las personas en situación de vulnerabilidad requieren: los refugiados sirios que lleguen a Argentina, y todos nuestros ciudadanos (nativos o por opción) que se encuentran en el presente en situación de vulnerabilidad.

2016: Refaccionando nuestra página web y blog.

everything is awesome

Estimados Amigos de Sietar Argentina,

Estamos refaccionando nuestra página web y  blog con el objetivo de brindar una navegación más intuitiva.

Hemos agregado una nube de categorías temáticas y etiquetas, un buscador por palabras, y un archivo cronológico desplegable.

Deseamos ser una herramienta amigable de consulta sobre temas interculturales en español, y que nuestra agenda de actividades de formación pueda consultarse siempre en forma clara.

En el día de hoy suponemos que  los suscriptores han recibido por e-mail posts sobre algunas capacitaciones que ofrecimos a nuestros miembros en años anteriores. Esto se ha debido a que las estamos reubicando y re-etiquetando para quelegos queden  en la página como testimonio de las actividades que  desarrollamos cada año. Creemos que es importante que así sea, para que quien se acerca por aquí pueda entender mejor de qué se trata Sietar Argentina y las ventajas de capacitación que ofrece el sumarse a nuestra organización.

Agradecemos desde ya vuestra tolerancia a eventuales correos extemporáneos que pudieran recibir mientras dura el presente “reacomodamiento”.

Esperamos que estos cambios harán de sietarargentina.org un sitio INCREIBLE!

Seguimos en contacto…

Mindfulness y Proceso de Adaptación Intercultural.

por Alejandra Ferreiro

integracion mente corazon

Mindfulness o Conciencia Plena es una práctica meditativa que  favorece nuestra capacidad de estar en contacto con el momento presente, e incrementa nuestra capacidad de darnos cuenta (awareness).

¿Darnos cuenta de qué?

De lo que sea que ocurre y nos ocurre en el presente ante el ojo interior de nuestra conciencia, sin juzgarlo.

La práctica regular del Mindfulness y el trabajo consciente sobre nuestra Inteligencia Emocional son herramientas eficaces para superar los desafíos afectivos y cognitivos que demanda la gestión adaptativa de nuestras “aventuras interculturales”,  sea a miles de kilómetros de casa o donde quiera que estemos y entremos en contacto con “lo diferente”.

 

Identidades y  culturas.

cerebro colectivo

La cultura es el “software” con que funcionamos los humanos. Un “manual de procedimientos complejos” que “mamamos” del medio en que nos hemos criado o en el que nos movemos habitualmente. Un “programa multidimensional” que incorporamos sin darnos cuenta, nos orienta y condiciona sobre cómo “pertenecer”, “ser aceptados”,  y cómo funcionar adecuadamente dentro de la cultura a la que pertenecemos.  Son « … los valores, creencias y conductas aprendidos y compartidos por un grupo de personas interactuantes » (Milton Bennett).

Los seres humanos no podemos funcionar adecuadamente en nuestra vida sin una identidad que nos sostenga. La cultura a la que pertenecemos forma parte de nuestra identidad, y determina el modo en que experimentamos quienes somos.

De modo parecido al pez en el agua que no es consciente del elemento que lo rodea, estamos habituados al elemento cultural en el que nos movemos. Ese “piloto automático” tan práctico para funcionar en nuestro propio medio, se torna problemático cuando nos toca interactuar con lo diverso. ¿Lo diverso nos sorprende? ¿Nos genera curiosidad? ¿Nos agrada? ¿Nos genera malestar? ¿Nos asusta? ¿Cómo experimentamos el proceso de adaptación a un nuevo medio cultural?

Tendemos a imaginar que los otros piensan, sienten y actúan como nosotros, o que deberían hacerlo, porque nuestro software “si no es el único, es el mejor”. Esa visión sesgada se llama etnocentrismo. El encuentro con una cultura diferente cuestiona nuestra identidad, nos confronta con lo que “somos” o “no-somos”. Esa es la cuestión, Hamlet.

Para nuestra mente lo único que “existe” es lo que se presenta con claridad al ojo de nuestra conciencia, lo que podemos reconocer porque le encontramos algún sentido. Las representaciones que nos permiten otorgar sentidos provienen de lo que hemos aprendido en experiencias previas.

Nuestra mente se activa como un GPS que busca formas conocidas en lo percibido para poder codificarlo.

Llamamos etnocentrismo al punto de vista que se basa únicamente en nuestro propio acervo cultural.

El etnocentrismo es a la cultura lo que el egocentrismo a la personalidad: es pensar que lo propio es lo único o lo mejor, como si fuéramos el centro del universo. Pero no lo somos.

Cada vez que nos sintonizamos con nuestro etnocentrismo, tendemos a generar juicios etnocéntricos con el objetivo primitivo de reasegurarnos.

Felizmente hoy es más y más frecuente que dispongamos de mapas conceptuales para “esperar el choque cultural”; herramientas tales como las Dimensiones Interculturales de Hofstede, el Modelo Contextual de Edward T, Hall., o el Marco de Referencia de Orientaciones Culturales de Philippe Rosinski.

 

 El mapa no es el territorio.

¿En qué consiste exactamente el choque cultural para mí?¿Cuál es mi talón de Aquiles? ¿Qué me cuesta aceptar? ¿Cuáles son las emociones que yo experimento? ¿Qué recursos necesito desarrollar para facilitar mi experiencia de adaptación?

usted esta aqui

Para que los humanos podamos comunicarnos y entendernos mejor en medio de nuestras diferencias, debemos tener presente nuestra tendencia etnocentrista y hacer el esfuerzo consciente para superar la inercia perceptiva.

Hay muchos modos de ver la realidad.

Pertenecer a una cultura y superar el etnocentrismo es llegar a saber de qué color son “las gafas verdes que portamos”, y recordarme a mí mismo que la realidad no es verde,  son nuestros cristales que me hacen verla así.

Se trata de una elección ética que favorece la convivencia y abre la puerta para la resolución de gran cantidad de malentendidos.

El otro fenómeno perceptivo importante que necesitamos acotar en el campo intercultural es el uso de estereotipos: nuestro cerebro capta atributos y tiende a archivarlos por medio de generalizaciones universales como modo primitivo de lidiar con lo diferente para archivarlo en nuestra base de datos: capta una cualidad en un miembro de una clase y la extrapola a toda la clase. Es como si me hubiera quemado una vez con una estufa, y archivara la premisa: “Las estufas queman”.  Los estereotipos no son mentirosos, son útiles para orientarnos, para tomarlos como punto de partida, lo que puede conducirnos a errores es la generalización rígida: Efectivamente, si es verano, la estufa estará apagada yno me quemará.

Un sistema operativo en permanente evolución.

nodos redes cerebro

Cuando hablamos de soluciones primitivas, no lo decimos peyorativamente sino descriptivamente. El cerebro es un procesador de información que ha permitido que la criatura humana sobreviva mediante “estos métodos” desde los albores de la creación hasta nuestro presente global.  

El hemisferio emocional (derecho) capta globalidades y se centra en los problemas, el lógico racional (izquierdo) capta detalles y se centra en soluciones. El procesamiento se logra con el funcionamiento alternado y “caleidoscópico” de los hemisferios.

Está comprobado que prácticas como el Mindfulness favorecen el procesamiento interhemisférico de la información. Cuando estamos “procesando experiencias” (digiriendo cambios y elaborándolos psicológicamente), la información pasa alternativamente de un hemisferio al otro, y de esta manera es que se van agregando datos tanto sobre lo que me pasa a mí, como lo que pasa en el mundo exterior; ese feedback y posibilidad de adaptación a lo nuevo es lo que hace que mis perspectivas y modos de estar en el mundo, puedan ir cambiando. Con cada inspiración y espiración hecha “a conciencia” miles de fragmentos de información se reacomodan de nuevas maneras dentro nuestro para nuestra supervivencia de acuerdo a lo que se requiere en cada momento.

Las teorías interculturales y los mapas conceptuales son informaciones que me ayudan a orientarme racionalmente, pero es necesario que yo reconozca y trabaje para digerir las emociones que emergen ante el contacto concreto con lo diferente. El gran desafío es que el estrés no me haga caer en la polarización: ni racionalizar a ultranza lo teórico, ni que el bloqueo emocional estanque mi proceso elaborativo.

Las culturas son como softwares, y nuestro hardware -el cerebro- ¡es especialista en procesar puntos de vista diferentes!

 

El Camino Intercultural

peregrinos1

La adquisición de habilidades interculturales es un proceso experiencial que pasa por distintas etapas tal  como ha descripto Milton Bennett en su Modelo de Sensibilidad Intercultural:

modelo bennett

 

Cada uno de nosotros estamos en un punto diferente del camino, y nuestra flexibilidad varía dinámicamente según la magnitud  en que lo diferente amenace nuestros valoresmás profundos: siempre habrá cosas que podemos ir aceptando con más flexibilidad y otras que nos parecerán “inaceptables”.  Sin embargo, es de la mayor importancia que sepamos que la movilidad del punto de vista etnocéntrico y/o la flexibilidad de nuestra inercia estereotipante, dependen mucho de la forma en que logremos tolerar la incertidumbre, y gestionar el estrés que implica la vacilación y reciclaje de nuestra identidad frente a la adaptación a lo nuevo.

 

¿Te das cuenta del peso que tiene la Inteligencia Emocional para el alcance de la competencia intercultural?

Intensamente-foto.jpg

Las emociones son parte fundamental de nuestra vida psíquica, portan información valiosa acerca de nuestros deseos y vulnerabilidades.

¿Cómo ponerlas a trabajar a favor de nuestros objetivos interculturales?

Emociones  “negativas” tales como miedo, vergüenza, enojo, culpa, confusión, sobre-exigencia, envidia, etc. Tienden a ser rechazadas de la conciencia. A menudo las reprimimospara que no nos generen más confusión. Sin embargo, no es una buena solución, porque todo lo que es rechazado de la conciencia, vuelve con más fuerza o crece.  Las emociones existen para ser sentidas, aceptadas, comprendidas, digeridas y expresadas adaptativamente. Al igual que las luces del tablero del automóvil  se encienden e indican que “ha subido la temperatura” o “queda poco combustible”, cada emoción es una luz de tonalidad específica que alerta sobre un “tema” que necesita ser resuelto conscientemente.

 

Mente Intercultural, Mente de Principiante

mente de principianteParadójicamente a lo que podríamos pensar, el contacto con lo simple facilita disolver lo complejo.

Apoyarnos en las sensaciones de nuestro cuerpo, la práctica de la respiración consciente, la relajación, la atención, el habito de crear un lugar calmo y seguro dentro de nosotros desde donde podamos contemplar lo que ocurre y nos ocurre sin juzgar, contemplándolo todo con “mente de principiante”, ayuda a regular nuestras emociones y libera recursos para aprender lo que necesitamos re-aprender.

En síntesis, la práctica regular de la Atención Plena:

  1. Disminuye el Estrés.
  2. Favorece el Procesamiento Cerebral Interhemisférico de nuestras experiencias.
  3. Acrecienta nuestra Inteligencia Emocional.
  4. Facilita la adquisición de Habilidades Interculturales.
  5. Facilita la incorporación de la Nueva Información que necesitamos integrar a nuestra base de datos para funcionar adaptativamente en una nueva cultura o contexto.

 

“Cuando dices sí a la vida tal como es, cuando aceptas este momento como es, puedes sentir dentro de ti un espacio profundamente pacífico. El “sí” a “lo que es” revela una dimensión de profundidad en ti que no depende ni de las condiciones externas, ni de la condición interna de los pensamientos y emociones en constante fluctuación”  (ECKART TOLLE)

 

Bibliografía de consulta y video de práctica sugerido:

LEVY Norberto: “La sabiduría de las Emociones”, Editorial Plaza & Janés, Barcelona 1999.

RAMOS Natalia / RECONDO Olivia / ENRIQUEZ Héctor: “Practica la Inteligencia Emocional Plena”, Editorial Kairós, Barcelona 2012

SHAPIRO Francine: “Supera tu pasado – Tomar el control de la vida con el EMDR”, Editorial Kairós, Barcelona 2012

CALVO GOMEZ, Yolanda: (Canal de You Tube). Video: “Mindfulness en las Emociones”: https://www.youtube.com/watch?v=6hTEyWyFLEQ

LA BÚSQUEDA: Reflexiones sobre el tratamiento psicoterapéutico de migrantes y expatriados.

Por  Laura Elizabeth Turner  / leturnermd@gmail.com

terapia migrantes 1.png

 

“Al igual que el tiempo, el espacio trae consigo el olvido; aunque lo hace desprendiendo a la persona de sus contingencias para transportarla a un estado de libertad originaria.”

                                                    THOMAS MANN, “La montaña mágica”

 

Desde hace 20 años trabajo con personas expatriadas, en idiomas inglés y francés, generalmente en sus lenguas maternas -si bien algunos de ellos prefieren el castellano.

Este apasionante recorrido por tan variadas culturas me plantea un interrogante: ¿cuáles son los motivos y desencadenantes de una consulta de este tipo (generalmente, la primera) en un país extranjero?. Incluso en muchos casos de migraciones o expatriaciones transitorias, algunas de pocos meses…

A veces, no se trata de una situación de emergencia o de colapso, ni el motivo de consulta esta directamente relacionado con la migración:  las pienso como fundantes de una experiencia inédita, un viaje iniciático paralelo al descubrimiento de un nuevo mundo.                                    

1.)     “Su historia siempre tenía un hueco. Era una historia equivocada, siempre equivocada…”  J.M. COETZEE,  “Vida y época de Michael K.”

Harry, el australiano

Harry,  de 25 años, australiano, consulta luego de 2 años de instalarse en Buenos Aires con su mujer argentina a quien conoció por Internet; también vivió en otros países. Dice “ no sé realmente cuál es mi lugar” “ Toda la mudanza fue muy difícil” (en inglés, mudanza es MOVE, que también podría traducirse como movimiento, jugada, o el coloquial “movida”) “Tengo asuntos sin resolver con mi familia.” En su discurso, se reitera el “ no encajar “ ( I DON´T FIT). Durante el breve tratamiento, se conecta por primera vez con su padre biológico, de quien su madre quiso borrar todo recuerdo, incluso modificando el nombre original de Harry, que era el mismo que el de su padre). Casi al final de la terapia, refiere “me siento entero, completo. Como si las piezas del rompecabezas hubieran ENCAJADO ( FIT ) en su lugar.”

Alice, la australiana

Alice, 33 años, australiana, consulta por falta de deseo sexual, pero deriva hacia su “dificultad histórica para hablar sobre sus estados de ánimo”. Padece cefaleas, acné, trastornos gastrointestinales. Señala que antes de venir a Bs. As a trabajar – es creativa publicitaria – vivió en España, donde “por primera vez comenzó a experimentar y a sentir sus emociones”.

Tom, el irlandés

Tom,  22 años, irlandés, que vino por un año a estudiar Literatura y Periodismo, comienza su tratamiento al mes de llegar. Manifiesta “estar en busca de un terreno firme para poder cuidar de sí mismo, ya que se siente vulnerable” . Tiene antecedentes de adicción e incluso de venta de drogas; ha estado en un instituto para delincuentes juveniles. Agrega que “necesita restaurar un equilibrio para saber en dónde está”. Al finalizar su tratamiento – que dura 10 meses – vuelve a su país con un proyecto consistente en hacer una revista similar a “Hecho en Buenos Aires”, y haciendo un balance de su proceso terapéutico, dice que “ahora ha terminado la etapa de luna de miel,  y se da cuenta de que va a tener que seguir trabajando él mismo”.

Werner, el suizo

Werner,  24 años, suizo, consulta a los 4 meses de llegar a Bs. As. para estudiar 1 año de su carrera (Economía). En su primer contacto telefónico, se identifica con el nombre “Carlos”, explicando más tarde que “es el nombre del propietario del departamento” y que lo eligió porque es un nombre común en Argentina y la gente no entiende bien ni sabe pronunciar su nombre verdadero”. Si bien yo hablo su idioma, elige hacer el tratamiento en español (que domina muy bien), y expresa claramente “ yo siento que acá tengo más libertad para hablar con alguien. Nunca he encontrado respuesta a mis preguntas.” Dice estar en busca de “ experiencias nuevas”, interesado en los extranjeros y en las culturas diferentes.. Admite que inicialmente se propuso “ dejar sus problemas del pasado en Suiza e intentar algo nuevo acá.” Le interesa el “desarrollo sustentable”, que asocia a “una vida sustentable”. Enfatiza que “Hay mucho estrés en el trabajo en la cultura alemana. Es algo que yo no puedo cambiar. Entonces, tengo que buscar otra cultura. Me falta el esfuerzo o la personalidad de hacer cosas propias, cosas que no son lo usual o que son contrarias a nuestra cultura”.

Sophie, la francesa

Sophie, 25 años, francesa, también pide hablar en español. Dice “estar un poco perdida en su cabeza” y aclara que “es su primera consulta de este tipo” . Vive en Bs As hace 2 años, y trabaja en una importante empresa francesa. Su malestar empieza al volver de un breve viaje al Uruguay “Se cayó todo, empecé a pensar ¿por qué estoy acá?” “Yo quería ir a un país hispanohablante y quería ir lejos” “Pero no quería huir nada en Francia, eh?” “Quería conocer otra cultura, tal vez para probarme. En Francia son muy cerrados. Acá la gente es más creativa.”

El psicoanalista inglés Donald Winnicott habla de espacio transicional: una zona neutral o intermedia de la experiencia que proporciona alivio a las tensiones.

En el espacio terapéutico, el  plus de autorización, de libertad que otorgan la distancia, las diferencias culturales y el cambio de  lengua permiten al expatriado la construcción de este espacio.

Werner/Carlos asume una nueva identidad, un “nombre argentino” para poder camuflarse en el anonimato de la gran ciudad (él vive en un pueblo pequeño).

Alice comienza a permitirse sus emociones y estados de ánimo al migrar a países de habla hispana. Sólo puede sentir “en español”.

Harry también reconstruye su identidad a partir de las piezas sueltas que arrastra en su periplo por diferentes países.  Trabaja el “no encajar”, el “no ser nadie” del inmigrante.

Tom encuentra un terreno firme para fortalecerse en un nuevo continente, reservorio natural de agua y alimentos. Se nutre de una tierra de renacimientos permanentes, y regresa “hecho en Buenos Aires” dispuesto a seguir trabajando para cuidarse.

Sophie huye al fin del mundo, al país que está “en el fondo” (más abajo, no hay nada, sólo los hielos de la Antártida). Tanto ella como Werner necesitan cambiar de idioma al encarar un tratamiento analítico. La lengua materna está demasiado cargada de vivencias infantiles, buenas y malas.

terapia para migrantes 2

 

2.)      “… mi única travesía es un regreso”.  PABLO NERUDA, “El fin del viaje”

La mitología (Edén, Edipo, Babel) ya habla del deseo del ser humano de cruzar las fronteras en busca del conocimiento,  La Argentina parece ser atractiva por su espíritu de rebelión (Madres de la Plaza, cacerolazos contra el “corralito”, “marchas del silencio”,  piqueteros); Buenos Aires por su  fama de  “Meca del psicoanálisis”.

 

.3)   “En el exilio, la única patria es la lengua”   JUAN GELMAN

Dice Ivonne Bordelois en “La palabra amenazada”: “Muchas veces, el destello particular de una palabra, su música peculiar, se percibe mejor al confrontárselo con las palabras equivalentes en otras lenguas”.  La epístola de San Pablo a los Corintios, sobre El hablar en lenguas,  dice: “El que habla en lengua extraña, a sí mismo se edifica”. Y también: “Pero si yo ignoro el valor de las palabras, seré como extranjero para el que habla ,y el que habla será como extranjero para mí.”

Percy, canadiense, 64 años, de profesión economista, inicia sus sesiones con un breve introito en castellano.Luego, cierra los ojos durante unos segundos “para poder estar acá”.  Su familia era humilde, de origen alemán y tan católica como para tener todos los hijos que Dios les enviara. Al preguntarle a qué se dedicaba su padre, intercala tímidamente la palabra “carnicero” en su discurso en inglés.

Werner/Carlos también intercala palabras en su lengua materna (alemán) cuando se permite hablar de sus emociones.

El escritor Elías Canetti, que vivió muchas migraciones, habla de una “traducción inconsciente”.

La diversidad y el pasaje de lenguas contribuyen a la  riqueza del discurso.

El ritmo y la musicalidad de cada idioma resultan muy diferentes para cada persona.

Sharon, norteamericana, de 26 años, se sentía amenazada por la sonoridad del idioma castellano; lo sentía  agresivo y lo asociaba a la violencia masculina.

El recorrido por distintas culturas, el viaje interior, los ecos de la lengua materna, los afectos y las vivencias que nos trae cada idioma, las piezas del rompecabezas, el caleidoscopio con los colores y formas cambiantes de cada sujeto particular.

Como dice Sylvia Molloy, la extranjería es parte de uno mismo.

¿Qué hace exactamente un interculturalista?

42-52656538

Por Marcelo Baudino
@marcebaudino

Aunque ya desde el 2009 trabajo como interculturalista, todavía tengo que explicar qué es lo que hago exactamente. Y es que el campo de la interculturalidad sigue siendo una novedad en América Latina, donde la mayoría de las personas desconocen su aplicación y relevancia para el contexto corporativo, académico y social.

Debo confesar que en mis primeros años de trabajo encontraba bastante difícil explicar “como-para-que-entienda-un-niño” el concepto y el valor de mi profesión. Más tarde descubrí que esta situación no era exclusivamente mía, sino que varios interculturalistas del mundo enfrentaban el mismo desafío. Hace unas semanas, navegando por la web, me encontré con el blog de Christian Höferle, un interculturalista alemán que creó un cómic muy sencillo para explicar qué es el trabajo intercultural:Comic 1Comic 2

Cabe aclarar que la explicación de Christian está programada para ser efectiva en el contexto cultural alemán. Quizás en otras culturas sería importante hacer “ajustes” de la descripción de lo que hace un interculturalista para que el mensaje sea más efectivo. A veces un simple “ayudamos a otras personas a trabajar mejor con otras culturas” podría tener un mayor impacto. En mi caso, luego de pasar varios años facilitando interacciones interculturales entre líderes, profesionales, ejecutivos y empresarios de toda América Latina, he desarrollado la habilidad para transmitir de manera más simple el valor de desarrollar competencias interculturales en las empresas de hoy.

Entonces, para ti: ¿Qué hace exactamente un interculturalista? ¿Te animas a postear tu respuesta abajo?