LA BÚSQUEDA: Reflexiones sobre el tratamiento psicoterapéutico de migrantes y expatriados.

Por  Laura Elizabeth Turner  / leturnermd@gmail.com

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“Al igual que el tiempo, el espacio trae consigo el olvido; aunque lo hace desprendiendo a la persona de sus contingencias para transportarla a un estado de libertad originaria.”

                                                    THOMAS MANN, “La montaña mágica”

 

Desde hace 20 años trabajo con personas expatriadas, en idiomas inglés y francés, generalmente en sus lenguas maternas -si bien algunos de ellos prefieren el castellano.

Este apasionante recorrido por tan variadas culturas me plantea un interrogante: ¿cuáles son los motivos y desencadenantes de una consulta de este tipo (generalmente, la primera) en un país extranjero?. Incluso en muchos casos de migraciones o expatriaciones transitorias, algunas de pocos meses…

A veces, no se trata de una situación de emergencia o de colapso, ni el motivo de consulta esta directamente relacionado con la migración:  las pienso como fundantes de una experiencia inédita, un viaje iniciático paralelo al descubrimiento de un nuevo mundo.                                    

1.)     “Su historia siempre tenía un hueco. Era una historia equivocada, siempre equivocada…”  J.M. COETZEE,  “Vida y época de Michael K.”

Harry, el australiano

Harry,  de 25 años, australiano, consulta luego de 2 años de instalarse en Buenos Aires con su mujer argentina a quien conoció por Internet; también vivió en otros países. Dice “ no sé realmente cuál es mi lugar” “ Toda la mudanza fue muy difícil” (en inglés, mudanza es MOVE, que también podría traducirse como movimiento, jugada, o el coloquial “movida”) “Tengo asuntos sin resolver con mi familia.” En su discurso, se reitera el “ no encajar “ ( I DON´T FIT). Durante el breve tratamiento, se conecta por primera vez con su padre biológico, de quien su madre quiso borrar todo recuerdo, incluso modificando el nombre original de Harry, que era el mismo que el de su padre). Casi al final de la terapia, refiere “me siento entero, completo. Como si las piezas del rompecabezas hubieran ENCAJADO ( FIT ) en su lugar.”

Alice, la australiana

Alice, 33 años, australiana, consulta por falta de deseo sexual, pero deriva hacia su “dificultad histórica para hablar sobre sus estados de ánimo”. Padece cefaleas, acné, trastornos gastrointestinales. Señala que antes de venir a Bs. As a trabajar – es creativa publicitaria – vivió en España, donde “por primera vez comenzó a experimentar y a sentir sus emociones”.

Tom, el irlandés

Tom,  22 años, irlandés, que vino por un año a estudiar Literatura y Periodismo, comienza su tratamiento al mes de llegar. Manifiesta “estar en busca de un terreno firme para poder cuidar de sí mismo, ya que se siente vulnerable” . Tiene antecedentes de adicción e incluso de venta de drogas; ha estado en un instituto para delincuentes juveniles. Agrega que “necesita restaurar un equilibrio para saber en dónde está”. Al finalizar su tratamiento – que dura 10 meses – vuelve a su país con un proyecto consistente en hacer una revista similar a “Hecho en Buenos Aires”, y haciendo un balance de su proceso terapéutico, dice que “ahora ha terminado la etapa de luna de miel,  y se da cuenta de que va a tener que seguir trabajando él mismo”.

Werner, el suizo

Werner,  24 años, suizo, consulta a los 4 meses de llegar a Bs. As. para estudiar 1 año de su carrera (Economía). En su primer contacto telefónico, se identifica con el nombre “Carlos”, explicando más tarde que “es el nombre del propietario del departamento” y que lo eligió porque es un nombre común en Argentina y la gente no entiende bien ni sabe pronunciar su nombre verdadero”. Si bien yo hablo su idioma, elige hacer el tratamiento en español (que domina muy bien), y expresa claramente “ yo siento que acá tengo más libertad para hablar con alguien. Nunca he encontrado respuesta a mis preguntas.” Dice estar en busca de “ experiencias nuevas”, interesado en los extranjeros y en las culturas diferentes.. Admite que inicialmente se propuso “ dejar sus problemas del pasado en Suiza e intentar algo nuevo acá.” Le interesa el “desarrollo sustentable”, que asocia a “una vida sustentable”. Enfatiza que “Hay mucho estrés en el trabajo en la cultura alemana. Es algo que yo no puedo cambiar. Entonces, tengo que buscar otra cultura. Me falta el esfuerzo o la personalidad de hacer cosas propias, cosas que no son lo usual o que son contrarias a nuestra cultura”.

Sophie, la francesa

Sophie, 25 años, francesa, también pide hablar en español. Dice “estar un poco perdida en su cabeza” y aclara que “es su primera consulta de este tipo” . Vive en Bs As hace 2 años, y trabaja en una importante empresa francesa. Su malestar empieza al volver de un breve viaje al Uruguay “Se cayó todo, empecé a pensar ¿por qué estoy acá?” “Yo quería ir a un país hispanohablante y quería ir lejos” “Pero no quería huir nada en Francia, eh?” “Quería conocer otra cultura, tal vez para probarme. En Francia son muy cerrados. Acá la gente es más creativa.”

El psicoanalista inglés Donald Winnicott habla de espacio transicional: una zona neutral o intermedia de la experiencia que proporciona alivio a las tensiones.

En el espacio terapéutico, el  plus de autorización, de libertad que otorgan la distancia, las diferencias culturales y el cambio de  lengua permiten al expatriado la construcción de este espacio.

Werner/Carlos asume una nueva identidad, un “nombre argentino” para poder camuflarse en el anonimato de la gran ciudad (él vive en un pueblo pequeño).

Alice comienza a permitirse sus emociones y estados de ánimo al migrar a países de habla hispana. Sólo puede sentir “en español”.

Harry también reconstruye su identidad a partir de las piezas sueltas que arrastra en su periplo por diferentes países.  Trabaja el “no encajar”, el “no ser nadie” del inmigrante.

Tom encuentra un terreno firme para fortalecerse en un nuevo continente, reservorio natural de agua y alimentos. Se nutre de una tierra de renacimientos permanentes, y regresa “hecho en Buenos Aires” dispuesto a seguir trabajando para cuidarse.

Sophie huye al fin del mundo, al país que está “en el fondo” (más abajo, no hay nada, sólo los hielos de la Antártida). Tanto ella como Werner necesitan cambiar de idioma al encarar un tratamiento analítico. La lengua materna está demasiado cargada de vivencias infantiles, buenas y malas.

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2.)      “… mi única travesía es un regreso”.  PABLO NERUDA, “El fin del viaje”

La mitología (Edén, Edipo, Babel) ya habla del deseo del ser humano de cruzar las fronteras en busca del conocimiento,  La Argentina parece ser atractiva por su espíritu de rebelión (Madres de la Plaza, cacerolazos contra el “corralito”, “marchas del silencio”,  piqueteros); Buenos Aires por su  fama de  “Meca del psicoanálisis”.

 

.3)   “En el exilio, la única patria es la lengua”   JUAN GELMAN

Dice Ivonne Bordelois en “La palabra amenazada”: “Muchas veces, el destello particular de una palabra, su música peculiar, se percibe mejor al confrontárselo con las palabras equivalentes en otras lenguas”.  La epístola de San Pablo a los Corintios, sobre El hablar en lenguas,  dice: “El que habla en lengua extraña, a sí mismo se edifica”. Y también: “Pero si yo ignoro el valor de las palabras, seré como extranjero para el que habla ,y el que habla será como extranjero para mí.”

Percy, canadiense, 64 años, de profesión economista, inicia sus sesiones con un breve introito en castellano.Luego, cierra los ojos durante unos segundos “para poder estar acá”.  Su familia era humilde, de origen alemán y tan católica como para tener todos los hijos que Dios les enviara. Al preguntarle a qué se dedicaba su padre, intercala tímidamente la palabra “carnicero” en su discurso en inglés.

Werner/Carlos también intercala palabras en su lengua materna (alemán) cuando se permite hablar de sus emociones.

El escritor Elías Canetti, que vivió muchas migraciones, habla de una “traducción inconsciente”.

La diversidad y el pasaje de lenguas contribuyen a la  riqueza del discurso.

El ritmo y la musicalidad de cada idioma resultan muy diferentes para cada persona.

Sharon, norteamericana, de 26 años, se sentía amenazada por la sonoridad del idioma castellano; lo sentía  agresivo y lo asociaba a la violencia masculina.

El recorrido por distintas culturas, el viaje interior, los ecos de la lengua materna, los afectos y las vivencias que nos trae cada idioma, las piezas del rompecabezas, el caleidoscopio con los colores y formas cambiantes de cada sujeto particular.

Como dice Sylvia Molloy, la extranjería es parte de uno mismo.

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