La Relevancia del Diálogo Interreligioso en una Sociedad Diversa

Posteado el 14 de junio del 2016 por  Milena Miladinovic en el Blog de ICL

¿Cuál es el rol del dialogo interreligioso en la creación de sociedades y organizaciones diversas, tales como AFS? El seminario Islam in Europe – between Assimilation and Rejection– Islam en Europa – Entre la Asimilación y el Rechazo, organizado a principios de año por la European Federation for Intercultural Learning  – Federación Europea para el Aprendizaje Intercultural(EFIL, pos sus siglas en inglés), abordó esta desafiante cuestión e inspiró a muchos miembros de AFS para continuar pensando y analizando el tema.  Puede leer mas sobre acerca de esta cuestión en el post anterior de nuestro blog. HoyJeroen Vandenbempt,, voluntario del EVS (Servicio Voluntario Europeo, por sus siglas en inglés) en AFS Noruega, reflexiona sobre los orígenes y las razones  de la islamofobia y nos desafía a posicionarnos en su contra.

 

Seguramente habrá visto en televisión o escuchado a alguien decir mientras viajaba en colectivo: “el Islam es la causa de todos nuestros problemas. Los musulmanes son terroristas, no adoptan nuestra cultura, se quedan con nuestros empleos y aprovechan nuestro sistema de bienestar social. Son todos violadores.”

Si se encuentra asintiendo con su cabeza en señal de acuerdo, tenemos un problema. Si no está de acuerdo pero no sabe como reaccionar, también tenemos un problema. En este artículo trataré de probarle que el Islam no es algo malo y de ofrecerle también posibilidades de reflexión sobre cómo combatir la islamofobia. Pero quiero principalmente iniciar un debate acerca del rol que nosotros jugamos, como seres humanos, como miembros de AFS, como organización intercultural, en la lucha contra la islamofobia, el racismo y la discriminación en general.

¿Cuál es entonces la razón por la cual la gente está muy asustada, y se justifica este miedo? El miedo siempre proviene de algún lugar, nos demos cuenta de ello o no. Ésto no es diferente en el caso de la islamofobia. Una de las principales razones por la cual hoy estamos asustados es el terrorismo. Los extremistas nos atacan y atacan nuestros valores, lastimando a nuestra sociedad con el objetivo de influenciarla y cambiarla. Da miedo. Pero esta no es una “cuestión de musulmanes”. La mayoría de los eruditos y creyentes del Islam dicen que la violencia no es aceptable en su religión.  Existen también extremistas en otras religiones así como entre los no creyentes (pero no existe, por ejemplo, las “cristianofobia”). Sucede que cuando alguien que no es musulmán  hace algo malo, sólo vemos a una mala persona, pero cuando un extremista musulmán hace lo mismo, se culpa a comunidad musulmana en su totalidad. “The Economist” – El Economista- publicó un cuadro interesante acerca de este tema.

Un ejemplo doloroso es la comparación entre los bombardeos en Bélgica, ocurridos justo antes del seminario , y el ataque de Anders en Noruega en el 2011. Si tenemos que creerle a los medios de comunicación masivos, los perpetradores de Bélgica eran únicamente musulmanes (y nada mas que eso) y hablaban por todos los musulmanes. Breivik, en cambio, fue descripto como un individuo loco y extremista. Nadie le pidió a los noruegos que se defiendan a sí mismos por el comportamiento de un individuo de su sociedad, mientras que los musulmanes son frecuentemente interrogados acerca de los ataques, como si ellos mismos tuvieran algo que ver.

 ¿“Y qué pasa con los musulmanes dominando en mundo?” Otro mito! Una encuesta del año 2014 preguntó a los belgas acerca de su percepción sobre la comunidad musulmana en el país. Los encuestados en general pensaban el 29% de su población era musulmana cuando, en realidad, sólo lo era el 6%.

Información importante para el cuadro: el islam difiere de país a país, y considerar a ciertos paises como “paises musulmanes” (haciendo que todos parezcan lo mismo) no sólo es un error, sino que también es peligroso. Es éste el modo en el que comenzamos a crear estereotipos y prejuicios.

¿Existen religiones que son más propensas a la violencia que otras (por ejemplo el Islam)? Siempre ha existido la violencia en la religión con el objeto de transmitir opinión, cambiar estilos de vida o dar batalla a los opresores. Pero depende más de donde y en qué situación se encuentra la gente que de la religión. Y aunque algunas religiones sean descriptas como mas pacíficas que otras, no existe evidencia real que respalde esta creencia.

 ¿Qué sucedería si el miedo se convierte en odio? Es natural que las personas luchen para proteger lo que creen que es suyo. La “pirámide del odio” (fuente: Jewish Contribution to an Inclusive Europe – La Contribución Judía a una Europa Inclusiva  (CEJI) [1]) muestra que cuanto mayor o más abiertamente demostrado sea el miedo, peor se pone. Pero todo comienza por lo pequeño.

No es necesario que como trabajadores jóvenes (voluntarios) abordemos a la gente que opera en los dos estratos superiores. Sin embargo, cada vez que un participante en nuestros programas discrimina, o aún cuando simplemente cuenta un chiste racista, debemos actuar. Y aún antes de que eso suceda, es necesario concientizarlos de que la gente dice cosas que no están bien y  que eso produce un efecto en los demás.

¿Cuándo fue la última vez que hizo un comentario discriminatorio o una broma, sin realmente ninguna intención? ¿Y cuando fue la última vez que reaccionó en contra de un comentario así? ¿O si no reaccionó, qué fue lo que lo detuvo?  De hecho, ¿deberíamos enfrentarnos a los demás?

La historia de un miembro del Forum of European Muslim Youth and Student Organizations  – Foro de las Organizaciones Estudiantiles  de la Juventud Musulmana Europea (FEMYSO, por sus siglas en inglés) [2] podría no responder la pregunta, pero definitivamente lo hará reflexionar:

El profesor de mujer musulmana, que usaba un hijab (pañuelo en la cabeza) cuando iba a la universidad, le pide, frente a alrededor de 400 alumnos, que se descubra la cabeza o se retire. En la sala de conferencias, dos compañeros se paran y  desafían al profesor. Cuando luego la mujer concurre a una reunión de FEMYSO y relata el incidente, da el mensaje de que se sintió magnífico al saber que no estaba sola en ese momento. Que si alguien trata de dañarla, otros se mantendrán a su lado. El sentimiento de unión fue un buen sentimiento. Ella no se sintió tratada con condescendencia o más humillada por el apoyo de la gente. Para provocar un cambio debemos permanecer unidos.

Lo importante aquí es que no fueron dos personas que se movilizaron a la acción por ella, sino con ella. Esa “unión”, en lugar de un “ellos y nosotros”, también conocido como “alterización”, es muy importante. Para abordar la islamofobia es necesario atacar todas las formas de la fobia (relacionadas a las minorías). Para abordar la discriminación de los musulmanes, es necesario atacar todas las formas de discriminación. En el trabajo usted puede hacer foco en un problema más que en otros. Pero cuando se trata de la islamofobia es necesario también verla inserta en el panorama general.

Esta perspectiva holística del problema en todas sus formas es lo que finalmente creará un mundo mejor.

¿Deberíamos  abordar la islamofobia como un tema singular? ¿O ver el dialogo interreligioso como un concepto independiente? Parece difícil hacerlo de este modo, dado que está ligado a la migración, la crisis de los refugiados y el terrorismo, así como también a las cuestiones de género y la homofobia y a los derechos humanos en general, y así sucesivamente.

¿Quién es responsable de crear el cambio que deseamos?  ¿Es algo en lo que nosotros como individuos debemos trabajar? ¿Tiene AFS, en su calidad de organización que lucha por la paz por medio de la comprensión y el aprendizaje intercultural, un rol en esto? ¿Y si lo tiene, cuál es ese rol?

Si queremos crear un cambio por medio de AFS, es necesario permanecer en unidad. Y por lo tanto escribo este articulo en con la esperanza de que ustedes, lectores, empiecen a pensar, de que empiecen a intercambiar ideas. Y si piensan que este es un tema que debe de ser abordado ya sea en forma singular o inserto en el panorama general, ustedes son los indicados para movilizar a  AFS a la acción. Porque finalmente los que deciden son los miembros de AFS.

Mentiría si dijese, a diferencia de otros escritores de medios masivos, que no trataba de influenciarlos. Este artículo esta lleno tanto de parcialidad como de mis opiniones. Y aunque utilizo, tanto como sea posible, información que goza de credibilidad, yo soy el que decidió qué mencionar y qué no. Entonces, querido lector, sea consciente de ésto que he mencionado, trate de discernir el contenido de lo que he escrito y formar su propia opinión.  Trate usted mismo de responder mis preguntas. Hable con otros acerca de esto con la mente abierta. Y finalmente, adopte una postura sobre el tema, sea usted mismo el cambio que quiere ver, y permítanos mejorar este mundo,   de a uno.

Jeroen Vandenbempt un voluntario de AFS de orígen belga (Flamenco) con pasión por la diversidad. Es entrenador activo de AFS BFL, NOR y EFIL, así como también de WJNH (una organización para la juventud LGBT de Flandes). Ha participado en varios seminarios sobre diversidad y minorías, el último de los cuales fue las sesiones de estudio sobre el Islam en Europa de EFIL. Actualmente trabaja en la oficina de EFS en Noruega como voluntario EVS con el respaldo de “Erasmus+”de la Unión Europea por medio de “Aktiv Ungdom”

[1] CEJI es unaorganización internacional sin fines de lucro establecida en 1991, que trabaja con individuos y organizaciones de todas las religiones, culturas y orígenes para promover una Europa diversa e inclusiva. Para más información visite http://www.ceji.org/

[2] La misión de FEMYSO es facilitar el desarrollo, conexión por medio de redes y cooperación entre la juventud musulmana europea y las organizaciones estudiantiles, y ser su voz representante en todas las instituciones europeas. Para mas información: //www.femyso.org/

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¿Qué tal prepararnos para transitar la interculturalidad?

Por Mariela Kaddour

 

¡Uy! Se termina el mundial y esto me dice que ya pasaron 4 años desde que mi amiga Sara me preguntó: “Pero, ¿cómo lo hacemos?” después de haber leído un artículo que compartí con la comunidad de Sietar Argentina allá por 2014 (https://sietarargentina.org/2014/07/14/alumbremos-nuestro-aprendizaje-intercultural/).

Verdad, a lo largo de ese artículo alentaba a alumbrar el aprendizaje intercultural y muchísimos lectores, al igual que Sara, quizás se deben haber planteado lo mismo o deben haber querido tener una mejor orientación respecto de los pasos por seguir si de aprendizaje intercultural se trata. De hecho, mi queridísima amiga Laura también me consultó sobre qué leer para descubrir más ese mundo.

Lo cierto es que, a pesar de intentar bucear permanentemente en mares interculturales, reconozco que a mí también me inquieta esta cuestión y me sigo planteando: ¿Hay pasos por seguir en el camino del interculturalista? ¿Existe una extensa y riquísima bibliografía que nutra y nos prepare mejor para el diálogo intercultural? ¿Tenemos alguna receta mágica escrita para que cuando se entrelazan culturas el resultado sea fantástico?

Alguien un poco más inmerso en el mundo de la interculturalidad nos podrá orientar y decir, por ejemplo: desarrollando la competencia intercultural, estando más inmersos en otras culturas, profundizando otros mundos, asistiendo a congresos, talleres y cursos especializados, leyendo a…

Aun así, doy fe, el “¿cómo lo hacemos?” podría seguir estando presente. Cada vez con más frecuencia me hago la pregunta: “¿Cómo nos comunicamos mejor entre culturas?” y cada vez soy más consciente de que muchas veces no logramos siquiera “comunicarnos” con aquel con el que compartimos el día a día en nuestra propia cultura, y de que todos los intentos que hacemos por comprender y llegar más al otro, poniéndonos en sus zapatos, pueden llegar a quedar en eso, sólo intentos.

Pero también estoy convencida de que la competencia intercultural se desarrolla, de que cada uno de nosotros somos responsables y de que tenemos la necesidad de hacerlo como “agentes de cambio”. ¿Dónde buscar, entonces, otras herramientas para ser más sensibles interculturalmente? ¿Compartiendo más espacios que nos den la oportunidad de poner en práctica los recursos con los que ya contamos? ¿Teniendo facilitadores y coaches cerca que nos hagan analizar y reflexionar sobre la otra cultura y sobre la nuestra?

En lo personal, siempre termino creyendo que las respuestas pueden ser tan amplias como diversas las miradas. Sin embargo, cada vez me convenzo más de que explorando y aprendiendo sobre las similitudes y las diferencias, desarticulando prejuicios y desdibujando mitos vamos de a poco abriendo más las puertas a ese diálogo fluido entre culturas que buscamos, y ayudamos también a que OTROS mundos y el NUESTRO se transformen.

Ojalá, esta vez, comparta un nuevo artículo antes del próximo mundial y que no nos reencontremos recién hacia Qatar 2022. Aunque, si de tiempo se trata, en este día a día del diálogo intercultural, sí que tenemos mucha tarea por hacer y objetivos por cumplir. Quizás, empezar por uno mismo, ¿ambicioso? Por ejemplo, polarizar menos, que no vayamos por todo o por nada, que no veamos en el otro al blanco o al negro, al rico o al pobre, o sea, lograr que nuestro pensamiento pueda pasar de lo dicotómico a lo dialéctico y que en lugar de poner “etiquetas” podamos empezar a desprenderlas ampliando miradas.

A aprovechar este frío invernal para arroparnos más de sensibilidad intercultural, a aprovechar la oportunidad de vivir ese proceso dinámico y eterno de transitar la diversidad, incluyendo más, siendo mejores observadores, analizando y empatizando mejor, reflexionándo muchísimo y, ¿por qué no?, DISFRUTANDO las diferencias. ¿Acaso estos pueden ser los primeros pasos que nos acerquen a una riquísima receta intercultural? Probemos, ¿sí? ¡Manos a la obra!

¿Qué es la comunicación intercultural efectiva?

Según Stella Ting Toomey, autora del libro Communicating Across Cultures, la comunicación intercultural es reconocer las identidades del otro. Un acto comunicativo es intercultural cuando hay un contacto entre personas de diferentes culturas, en el cuál las diferencias culturales afectan el proceso de comunicación. No importa si este contacto es frente a frente o a través de algún medio de comunicación (ej. Carta, email, redes sociales, juegos online, etc.). Como bien sabemos, la tecnología hoy nos facilita el contacto con personas de todas partes del mundo, y las diferencias culturales por lo general existen en estos contactos. Dichas diferencias cultuales pueden ser dadas por categorías tales como la nacionalidad, etnia, creencias religiosas, género, generación, ideología política, (dis)capacidad física, orientación sexual, etc. Ahora bien, es difícil que como individuos nos identifiquemos con sólo una de estas categorías. Siempre pertenecemos a varias. Lo que ocurre es que, dependiendo de los sujetos y el contexto del acto comunicativo, se da lugar a una identidad “saliente” o “predominante” de las personas en cada situación. Así, por ejemplo, si estoy viviendo y trabajando con un grupo de alemanes, la identidad personal “saliente” en esas interacciones probablemente tendrá que ver con la cultura de mi país de origen. Mientras que, si estoy en una reunión con un grupo de sólo hombres, probablemente una de mis identidades salientes sea mi condición de mujer.

Comunicación intercultural - pequeña

La comunicación intercultural efectiva se da cuando somos capaces de identificar y reconocer la o las identidades salientes del otro, y cuando nos relacionamos con ese otro en base a su identidad personal y cultural. Quién soy yo y quién es el otro en una interacción determinada, cómo me defino a mí mismo y cómo defino al otro, son aspectos que determinan la interacción intercultural. Al reconocer la identidad del otro puedo discernir cómo esa persona quisiera ser tratada, y actuar en consecuencia. Puedo tener en cuenta nuestras diferencias para evitar malinterpretaciones, reacciones a la defensiva, y maximizar la colaboración.

Ahora bien, ¿cómo podemos reconocer esas identidades en las personas? Una de las maneras más simples es acudir a la observación. El tono de voz, las expresiones faciales, las pistas no verbales o el uso de palabras o vocabulario específico, nos dan pistas sobre cómo podríamos relacionarnos con las personas, especialmente al inicio de las relaciones interculturales. La frase “Camila ven para acá” puede ser formulada de distintas maneras en base a la identidad saliente que detectemos en el interlocutor: “Sra. Gonzales, cuando tenga un minuto, me gustaría hablar con usted”; o “Camila, necesito que hablemos ahora mismo”; o “Dra. Gonzales, cuando tenga un tiempo, apreciaría mucho escuchar su opinión sobre este asunto”. Cada una de estas opciones no solo denotan distintos tipos de formalidad en el trato, sino que dan información sobre quién es y qué lugar ocupa éste en la interacción.

¿Has experimentado la comunicación intercultural efectiva? ¿De qué otras maneras crees que se puede identificar y reconocer la identidad de las personas? Comparte tu experiencia.

Por Shirley J. Saenz

El entendimiento del otro a partir de las pequeñas cosas cotidianas

El mundo nos enfrenta a desafíos todos los días, y hoy a los que nos dedicamos a mirar el mundo desde la interculturalidad  ( y a todos) nos invita a desafiar los clichés y, como dice el título de nuestro congreso de SIETAR Argentina este año, a ir más allá de las polaridades y contradicciones.

Mirar el mundo desde la perspectiva de la diversidad nos obliga a:

  1. No juzgar. Observar y describir, sin juicios de valor o verdades absolutas.
  2. Pararnos frente a la realidad desde una perspectiva crítica, incluso a nuestras propias concepciones de las cosas.
  3. Mirar lo cotidiano con asombro y admiración como dirían los ingleses (“with awe”)  y en ese maravillarnos con lo cotidiano encontrarnos con quienes somos.

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RAMS: El choque entre culturas de un mismo territorio

Autora: Laura Turner  / leturnermd@gmail.com

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Este film refleja una historia que acontece en un pequeño país: Islandia.
En un extremo, la capital, una abstracción extraña para los habitantes del extremo opuesto: un desierto helado donde hombres y ovejas conviven en familia desde tiempos inmemoriales.
Una familia está dispuesta a todo cuando uno de sus miembros se encuentra en peligro.
Las ovejas contraen una enfermedad incurable y contagiosa. Es preciso exterminarlas para no contaminar los campos. El heno debe quemarse, los establos deben ser cuidadosamente desinfectados.
Si se extingue su simbólica progenie, la  estirpe humana también se encuentra amenazada: ambas desaparecerán. Ninguna de ellas puede vivir sin la otra.
Los “otros”, los citadinos que irrumpen en esas tierras olvidadas, que sólo existen para que ellos puedan ejercer su patética autoridad, vienen a hacer cumplir el decreto y amenazan con juicios y tribunales a aquellos que creen débiles e ignorantes. Son más fríos que las tierras que intentan doblegar. Esas tierras de arraigos ancestrales que no reconocen el tiempo, donde hombres y animales jamás se resignarán.
Allí nacieron y allí descansarán.
Y ninguna de las dos tribus concibe la menor posibilidad de reflejarse en la otra.
Son extraños al igual que los paisajes que habitan. El de la Naturaleza, y el de La Capital.

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¿Cuán diversa es tu vida?

Autora: Julia Taleisnik

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Hoy escuchamos con frecuencia la palabra diversidad. La gente, los medios, las publicidades hablan de este tema, pero tengo la sensación que cuando un concepto está en boca de todos en todo momento, muchas veces pierde fuerza. Esto me pasa hoy con la  diversidad, del que aparentemente todos hablan pero no estamos seguros cuántos llevan a la práctica.

Según el diccionario de Merriam-Webster, la diversidad es la cualidad o el estado de tener diferentes formas, tipos, ideas, etc. El estado de tener personas que son de diferentes razas o que tienen distintas culturas en un grupo u organización”. Bastante amplia la definición, ¿no? Si entendemos a la diversidad como el estado de mostrar diferencias, puede generar temor porque pareciera separar en vez de unir. Pero no necesariamente tiene esa función la diversidad. También entendemos que existen múltiples diversidades: de nacionalidad, de edad, de género, de clase, de orientación (o preferencia) sexual, de religión, de ideología política, de intereses, de habilidades, de estilos de vida, de educación, de profesión, entre muchísimas otras. La dificultad de mencionar todas las diversidades que existen es la misma que nos convoca cuando nos preguntamos ¿cuán diversa es mi vida? Por eso es mejor comenzar preguntándonos por ¿cuáles son las diversidades en mi vida? Sigue leyendo

Una brasileña en Argentina: “Buenos Aires, de a un helado por vez”

Después de vivir casi cuatro años en Buenos Aires, Yohana de Andrade se despide de nosotros. Miembro de Sietar Argentina, relata con sangre paulista las diferentes etapas de su choque cultural.


Solamente un helado de maní con remolacha sería lo suficiente. Pero cuando la moza del restaurante me ofreció otro más, lo acepté: fue la primera vez que me dí cuenta que nunca más volvería a aquel lugar.

Esto es despedirse de una ciudad: darse cuenta que después de casi 4 años en Buenos Aires, llegó el momento de irse. Si esto no es una motivo para tomar (más) helados, yo no sé qué más puede ser.

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Heladería Gruta y el mejor helado de dulce de leche granizado de Buenos Aires: un estudio de caso

Cómo brasileña nacida en San Pablo, sería de esperarse un texto comparando las ciudades, hablando de países hermanos y entrelíneas de clichés. No. Jamás.

Este texto es una carta de amor, de despedida: una manera de expresar como la adaptación cultural puede volverse en una relación amorosa entre una inmigrante y su ciudad de elección.

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