Los Estereotipos: Cuando somos lo que los demás ven

“El cielo es donde los británicos son los policías, los franceses los chefs,
los alemanes los ingenieros, los italianos los amantes
 y todo esta organizado por los suizos.

El infierno es donde los británicos son los chefs, los franceses los ingenieros,
los suizos los amantes, los alemanes los policías
 y todo esta organizado por los italianos”

Incógnito

Cuando viajamos fuera de nuestra cultura muchas veces llevamos en el equipaje imágenes culturales sobre el lugar de nuestro destino ya establecidas en nuestra mente. Por ejemplo quienes viajamos a Brasil esperamos encontrar un país donde la gente esta alegre y de fiesta al ritmo de la samba. En París esperamos ver en las calles personas vestidas de forma  elegante y fina, y terminando nuestro recorrido en Suiza muchos esperamos que este país funciona al ritmo preciso de la aguja de un reloj.

Estas imágenes predeterminadas que tenemos de diferentes culturas y países es lo que llamamos estereotipos. Son creencias sobre colectivos humanos que se crean y comparten en los grupos y entre los grupos dentro de una cultura. Un estereotipo es una idea sobre algo que aceptamos de forma pasiva, o que adoptamos sin someterla al juicio de la experiencia o del conocimiento directo. Los estereotipos son generalmente comunes y esa es la razón principal de su existencia: cuando un grupo o una sociedad da por válida una idea, cada uno de sus miembros no la somete a su propia razón o a su propia experiencia, sino que da por válido el juicio compartido de su comunidad. Y cuando encontramos un brasileño que no esté alegre, un francés mal vestido o un suizo impuntual serán la excepción que confirma la regla.

Los estereotipos suelen ser los extremos de una cultura, polarizan los rasgos culturales y homogeneizan por geografía. Solemos por ejemplo hablar de “los latinos” o “los europeos”. Catalogamos a las personas entre otras categorías en grupos por sexo, raza, edad, ocupación. Damos por hecho que todo el grupo comparte ciertas características ajenas a las nuestras. Pero estas simplificaciones son mayoritariamente inexactas. Los estereotipos son modelos de conducta que se convierten en esquemas profundamente arraigados en nuestras mentalidades hasta el punto que los adoptamos como parte de la naturalidad humana. Los estereotipos se pueden hacer evidentes desde la infancia.

¿Por qué existen los estereotipos? Permiten hacer más manejable la diversidad cultural y suelen ser un proceso para sistematizar, simplificar y enmarcar una cultura y predecir conductas. Esta simplificación nos ayuda comprender más fácilmente el entorno social y adaptarnos y predecir las conductas. De esta forma ahorramos esfuerzo analítico y tiempo. Los estereotipos son una proyección de ciertos valores, estatus y derechos, manteniendo así a determinados grupos su posición dominante sobre otros.

Para tener una comunicación intercultural exitosa se necesitaría en vez de estereotipar, descodificar la cultura del otro. Porque estereotipando se crea una separación social, cultural y económica y puede perjudicar al grupo o individuos que le pertenecen.

Una forma de poder decodificar, es tener en cuenta las siete dimensiones culturales que estableció el holandés Geert Hofstede, pionero de la investigación cultural comparativa. Estas dimensiones, impactan siempre, de alguna forma, nuestra comunicación intercultural.

–        Organización jerárquica: El grado en el cual los individuos valoran las estructuras jerárquicas definidas, la autoridad formal y el respeto a las líneas de mando

–        Logro personal e institucional: El grado en el cual las responsabilidades y los éxitos son compartidos con el grupo de trabajo

–         Apego a normas y regulaciones: El grado en el cual las personas, la flexibilidad y los sentimientos son más importantes que las normas o contratos.

–        Privacidad y relaciones personales: El grado en el cual se acepta responder a preguntas personales, hacer bromas en el lugar de trabajo o incluso hablar de asuntos personales durante los negocios. Mientras que en Argentina podría ser maleducado de entrar directamente en la conversación del negocio sin intercambiar algunas informaciones personales, en Alemania eso podría ser interpretado como fuera de contexto y desubicado.

–        Rol de la mujer en el lugar de trabajo: El grado en el cual las personas perciben diferencias entre tener jefes mujeres y hombres, así como la presencia de mujeres en posiciones de liderazgo

–        Estructura de planificación estratégica: El grado en el cual las personas consideran importante planificar todo con gran anticipación

–        Percepciones de poder y status: El grado en el cual los ejecutivos asignan conceptos de poder a la acción y los objetivos, versus el status y la jerarquía.

Esther-Marie Merz
Miembro Fundadora de SIETAR en Argentina

7 consejos para tener en cuenta en una conversación intercultural

Estar en contacto con personas de diferentes culturas es una experiencia única. Quienes lo han vivido, seguramente han sido testigos de las sensaciones que produce el mundo de la interculturalidad; asombro, curiosidad, emoción, y lo más importante, unas ganas inmensas de aprender de los otros, probar nuevas cosas y vivir nuevas experiencias. Sin embargo, una situación intercultural también puede generar algunas sensaciones negativas. Algunas personas pueden sentirse ofendidas por los comentarios de otras, sentir desconfianza a causa de algo que dijo o hizo otra persona o incluso sentirse incómodas por la manera en que se comunican y comportan los demás.

Lo importante aquí es saber que es posible minimizar esas sensaciones negativas y aprovechar al máximo las oportunidades que traen las interacciones interculturales. El primer paso es ser sensible a las diferencias culturales e interesarte en conocer la cultura del otro. A continuación encuentras algunos consejos para que mantengas conversaciones amenas con cualquier cultura y en cualquier parte del mundo:

  1. Considera los 3 tabúes tradicionales: Sexo, religión y política son temas que deberían evitarse en la mayoría de las ocasiones sociales. Dependiendo de las culturas involucradas, estos tabúes pueden referirse con mayor o menor frecuencia. Si ocurre, adopta una posición de aprendiz.
  2. Evita comentarios en los que compares cosas de su cultura con cosas de tu cultura: Si hay algo que no comprendes de la otra cultura, pregunta y busca nueva información. Algún razonamiento lógico debe tener dentro de esa cultura. Nadie aprecia a un extranjero que juzga o evalúa en términos negativos a su cultura, pero sí a uno que muestra interés para aprender sobre ella.
  3. Identifica tus estereotipos: Hazte consciente de las ideas o preconceptos que tienes a cerca de la otra cultura y mantente abierto para desafiar y cambiar dichas ideas mientras vas conociendo más sobre la otra cultura. Si no lo haces, crearás una fuerte barrera a la comunicación con la otra cultura.
  4. Habla en términos generales sobre tu país: Cuando otros comenten o pregunten sobre tu país, habla en términos generales sin hacer mucho énfasis en tu experiencia personal. Esto evitará que el otro se cree una visión parcializada sobre tu cultura.
  5. Responde siempre de manera amable: Es posible que en algunas culturas te hagan preguntas que consideres demasiado personales o incluso intrusivas. En estos casos, lo mejor es ofrecer una respuesta ambigua.
  6. No hables de negocios antes de tiempo: En muchas culturas se considera mal visto hablar de negocios en situaciones sociales, así que lo mejor es esperar a que el otro ponga el tema sobre la mesa.
  7. Ofrece a los otros la oportunidad de conocerte: En algunas culturas las personas se definen a sí mismas por lo que hacen, en otras, por lo que son. Evita enfocarte exclusivamente en afirmaciones y preguntas sobre aspectos profesionales. En cambio busca aprender más sobre la personalidad, los antecedentes e intereses de los otros y revelar los tuyos.

Shirley Saenz
Miembro fundadora de SIETAR en Argentina

Un breve repaso de la exposición intercultural en Argentina

Con apenas 200 años de edad, Argentina ha vivido una historia realmente tumultuosa. Algunos sucesos que ocurrieron durante este tiempo tuvieron un impacto rotundo en la creación de la identidad argentina. Desde la campaña del desierto, los sucesivos golpes de estado y las oleadas migratorias sin precedentes a nivel mundial, contribuyeron en el nacimiento un personaje particular, diferente y único. Conocerse y por sobre todo, conocer las diferencias que existen con otras culturas, es fundamental para tener éxito en contexto cada vez más globalizado.

La exposición internacional que vivió Argentina desde sus primeros años de vida fue variando marcadamente. En primer lugar España, como país colonizador y dominante de las tierras por más de 300 años, brindó cierto marco cultural en el desarrollo de la propia identidad. A esto hay que sumarle la innegable influencia que otras culturas, como la italiana, la inglesa o la alemana, etc. han tenido durante más de 100 años de inmigración intensiva, la cual cambió para siempre el tejido social del país. Por último, nos encontramos con el legado de los pueblos originarios, que aunque diezmados por guerras, epidemias, abusos y exterminación, han agregado sus propios colores en el collage de la piel del argentino.

Ante este testimonio histórico, la primera conclusión que uno suele sacar es la siguiente: “La diversidad cultural es un hecho natural y corriente en la vida del argentino”. Pero esto no es totalmente cierto. De hecho, la carencia de conciencia cultural en muchos argentinos es como mínimo alarmante y sin duda, un punto de mejora de cara a su efectividad en la interacción con personas de otros países. Son varias las razones que dejan en evidencia esta situación:

  1. Los argentinos tienen ascendencia europea, pero su conexión actual con los países de dónde provinieron la mayoría de las generaciones pasadas es casi nula. Esto suele generar una falsa percepción de diversidad cultural entre los habitantes del país, ya que a pesar de tener un apellido italiano por ejemplo, en muchos casos nunca viajaron a Italia o no conocen a nadie allí.
  2. Argentina es el segundo país más extenso de América Latina y el octavo en el mundo. Su tamaño hace que no sea sencillo para un argentino acceder a experiencias internacionales más allá del turismo, como sí suele suceder en otras regiones del mundo.
  3. El argentino es un híbrido cultural: su historia lo ha apartado de los hábitos y costumbres de varios de sus vecinos continentales, pero su fusión regional también lo ha apartado de sus ancestros europeos. ¿El resultado? Un país de gente con identidad propia que no es ni tan diferente y ni tan igual a los de allá y ni a los de acá.

Pero lejos de considerar esto como una debilidad, creo que la cultura argentina nos brinda una oportunidad inigualable: Ningún país del mundo nos representa una brecha cultural demasiado grande y aunque existan diferencias con casi todos los países, el proceso de adaptación y ajuste nunca será tan marcado. Sea cual sea el país que un argentino quiera interactuar, ya se encuentra a medio camino en términos de los ajustes que necesita realizar. Y justamente aquí es dónde SIETAR encuentra su espacio. Ese paso fundamental, necesario y a veces ignorado o subestimado, hacia la efectividad intercultural, implica preparación, formación y acompañamiento por personas capacitadas para hacerlo. SIETAR Argentina brinda un marco de referencia en cuestiones interculturales, integrado por profesionales preparados, con vasta experiencia internacional y con las herramientas necesarias para desarrollar las habilidades esenciales que te permitirán triunfar en un mundo culturalmente diverso.

Marcelo Baudino
Miembro Fundador de SIETAR Argentina